Frases de Madame de Roland, aforismos comentados y citas célebres (pág. 1/2):
En esta página encontrará los mejores aforismos de Marie-Jeanne Roland de la Platière (nacida como Marie-Jeanne Phlipon, 1754-1793), revolucionaria francesa. Página 1/2: en esta selección de sus más brillantes pensamientos nos guiará por los laberintos del carácter, la historia, la justicia, la libertad, la maldad, la necedad, la opinión, la política, la prudencia y el sentimiento, acompañados de reflexiones que profundizarán en su inigualable legado.
"Me juzgáis digna de participar de la suerte de los grandes hombres que habéis sacrificado: trataré de llevar a la guillotina el valor que ellos mostraron." (Carácter)
Comentario: Este forma de pensar nos coloca ante la dignidad trágica del ser humano que, frente a la injusticia y la violencia, decide no renunciar a su altura moral, porque incluso camino a la guillotina puede elegirse el coraje como último acto de libertad, y así la vida nos enseña —con una ironía tan oscura como luminosa— que cuando el poder cree cortar cabezas también puede estar consagrando ejemplos, pues nada desconcierta más al verdugo que una víctima que sube al cadalso con más grandeza que quienes la juzgan.
"Asociar al gran interés de la historia el interés conmovedor de los sentimientos particulares, es reunir al patriotismo que generaliza y eleva los afectos, el encanto de la amistad que los embellece y perfecciona." (Historia)
Comentario: Este pensamiento nos invita, con delicadeza humanista y un toque filosófico luminoso, a ver que unir la pasión personal con los grandes designios de la historia es como hacer poesía con la vida: el patriotismo eleva los afectos, la amistad los embellece, y juntos muestran que lo sublime no está solo en los libros ni en los actos heroicos, sino también en esos pequeños sentimientos que, al entrelazarse con lo común, hacen que la historia sea menos fría y la vida… mucho más encantadora y memorable.
"No hay mayor tiranía que la que se ejerce a la sombra de las leyes y con apariencia de justicia." (Justicia)
Comentario: Este aforismo nos recuerda, con ironía trágica, que el ser humano puede convertir la ley —ese invento noble para protegernos— en un disfraz elegante de sus propios abusos, porque cuando la injusticia se pone toga y habla en nombre del bien común resulta más peligrosa que el tirano descarado, y así la vida nos enseña, entre filosofía y sonrisa amarga, que no basta con obedecer normas: también hay que vigilarlas, no vaya a ser que la “justicia” nos robe la cartera mientras nos explica, muy seriamente, que es por nuestro bien.
"¡Oh libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre!" (Libertad)
Comentario: Nos guiña el ojo con amarga lucidez al recordarnos que la libertad, ese ideal tan humano y filosófico que debería ensanchar el alma, a menudo se convierte en coartada para el egoísmo y la violencia, porque cuando alguien grita “¡libertad!” pero olvida la responsabilidad, la dignidad ajena y el bien común, la palabra se vuelve máscara elegante del abuso, y así la vida nos enseña —con una sonrisa un poco sarcástica— que no todo el que rompe cadenas quiere volar: algunos solo buscan cambiar de amo… o convertirse en uno.
"No es cuestión de morir por la libertad, hay que hacer algo más: es preciso vivir para afirmarla, merecerla y defenderla." (Libertad)
Comentario: Este aforismo nos recuerda, con hondura humanista y un guiño filosófico que desarma la épica fácil, que la libertad no es solo un gesto heroico de último minuto sino una tarea cotidiana y a veces aburridamente coherente, porque morir por ella puede ser un instante glorioso, pero vivirla exige carácter, responsabilidad y constancia, y así la vida nos enseña —con leve ironía— que es más cómodo el mártir que el ciudadano, ya que defender la libertad cada día implica levantarse temprano… incluso cuando nadie aplaude.
"Nada se puede aceptar de un malvado, so pena de envilecerse." (Maldad)
Comentario: Este aforismo nos advierte, con gravedad humanista y una ironía casi moral, que aceptar dádivas de quien vive en la maldad es hipotecar un poco la propia conciencia, porque lo que parece un simple favor puede convertirse en complicidad silenciosa, y así la vida —tan filosófica como práctica— nos enseña que no todo regalo conviene, pues a veces el precio no está en la etiqueta sino en el espejo, donde uno descubre, con incómoda sonrisa, que empezó justificando al malvado… y terminó pareciéndose un poco a él.
Comentario: Nos enfrenta, con humor filosófico y ternura humanista, a la eterna comedia humana donde abundan las opiniones y escasea la sabiduría, recordándonos que hablar es gratis pero comprender exige silencio, humildad y experiencia, y que en la vida no gana quien más ruido hace sino quien más escucha, porque a veces el verdadero sabio parece callado no por falta de ideas, sino porque ya aprendió que la ignorancia suele tener micrófono y la prudencia apenas susurra.
"Los débiles tiemblan ante la opinión, los insensatos la desafían, los sabios la juzgan, los hábiles la dirigen." (Opinión)
Comentario: Este aforismo dibuja, con fino pulso humanista y una sonrisa filosófica, el teatro eterno de la condición humana frente a la opinión ajena: el débil se encoge, el necio se engríe, el sabio reflexiona y el hábil mueve los hilos, recordándonos que la madurez no consiste en temer ni en provocar al ruido colectivo, sino en comprenderlo sin ser su esclavo, porque al final la opinión es como el viento: no todos pueden evitar sentirlo, pero solo algunos aprenden a orientarse… y unos pocos hasta ponen molinos.
"Mi pasión eran los reformadores, porque amaba la igualdad. Yo creía ser Agis en Esparta y Graco en Roma; hubiera querido retirarme con el pueblo al monte Aventino y votar por los tribunos." (Política)
Comentario: Este aforismo revela, con fervor idealista y un guiño casi juvenil, cómo el amor a la igualdad puede vestirnos de héroes antiguos y hacernos soñar con ser reformadores entre multitudes indignadas, recordándonos que el impulso humanista de justicia suele mezclar nobleza y épica imaginada, porque todos llevamos dentro un pequeño legislador dispuesto a salvar la república… aunque a veces la revolución más urgente empiece por gobernarnos a nosotros mismos antes de subir, muy solemnes, al Aventino de turno.
"Nadie creía en la vocación constitucional de un rey que ha nacido en el despotismo, se ha educado en él y está acostumbrado a ejercerlo." (Política)
Comentario: Este pensamiento nos recuerda, con lucidez humanista y una ironía apenas disimulada, que la libertad no brota por decreto ni la virtud se improvisa por conveniencia, porque quien ha mamado el despotismo difícilmente descubre de pronto el encanto de los límites, y así la vida nos enseña —con sonrisa escéptica— que no basta coronar a alguien con una constitución para que se vuelva constitucional: cambiar de traje es fácil, cambiar de alma… ya es otra reforma.
"Nadie se ha dejado arrebatar menos que yo por la voluptuosidad; he dominado siempre mis sentidos." (Prudencia)
Comentario: Este pensamiento nos muestra, con ironía y un guiño humanista, que el dominio de los sentidos puede ser un triunfo tan solitario como admirable, porque mientras otros se rinden a los placeres, el autocontrol se viste de virtud filosófica, y así la vida nos recuerda —con sonrisa socarrona— que resistir la tentación tiene su gloria… aunque a veces uno se pregunte si también merecería un premio por aburrirse tan bien.
"El hastío es la enfermedad de los corazones sin sentimiento y de las mentes que no tienen recursos en sí mismas." (Sentimiento)
Comentario: Este pensamiento nos susurra, con compasión humanista y una pizca de ironía filosófica, que el hastío no es falta de mundo sino de profundidad interior, pues quien cultiva sensibilidad y pensamiento siempre halla asombro hasta en lo cotidiano, mientras que el corazón vacío se aburre incluso en el paraíso, y así la vida nos recuerda —con amable sonrisa— que el aburrimiento a veces no pide entretenimiento… sino alma.
Marie-Jeanne Roland de la Platière (nacida como Marie-Jeanne Phlipon, 1754-1793), revolucionaria francesa.