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Gregor Mendel, Henry Morton Stanley, Louis Pasteur, Boris Yeltsin, Jerónimo, Concepción Arenal, Thomas Alva Edison, Sissí, Ricardo I Corazón de León, Isabel I de Inglaterra, Guillermo I el Conquistador, Edén Pastora, Calígula, Caballo Loco.
La primera regla de vuestra conducta política debe ser encaminar todas vuestras medidas al mantenimiento de la igualdad y al desarrollo de la virtud, pues el primer cuidado del legislador debe ser el fortalecimiento del principio del gobierno.
Maximilien Robespierre (1758 - 1794), escritor francés y líder de la Revolución Francesa.
Fuente principalísima de males entre los hombres son los favores excesivos.
Menandro de Atenas (h. 342 aC. - h. 292 aC.), comediógrafo griego.
El soberano inteligente organiza la producción de sus súbditos de forma que puedan sostener a su padre y a su madre, a sus hijos y esposas, que en los años buenos puedan comer a su gusto, y en los malos no morir de hambre. Una vez alcanzado esto, los dirigirá hacia la práctica del bien y el pueblo le seguirá.
Mengke (372 a. C.-289 a. C.), conocido como Mencio, filósofo chino seguidor del confucianismo.
Nunca se logra ningún beneficio sin perjudicar a otro.
Michel de Montaigne (1533 - 1592), filósofo, escritor, humanista y moralista francés.
El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia.
Miguel de Unamuno (1864 - 1936), escritor y filósofo español de la generación del 98.
A los mayores tiranos siempre les gustó tener fama de liberadores.
Para el que no tiene nada, la política es una tentación comprensible porque es una manera de vivir con bastante facilidad.
Miguel Delibes Setién (1920 - 2010), periodista y escritor español.
Algún día el yunque, cansado de ser yunque, pasará a ser martillo.
Donde comienza el Estado termina la libertad del individuo, y viceversa.
El pueblo, lamentablemente, es aun demasiado ignorante, y es mantenido en esta ignorancia con los esfuerzos sistemáticos de todos los gobiernos, que consideran esta ignorancia como una de las condiciones más esenciales de su propia potencia.
La nacionalidad separa a las personas y, por tanto, no es un principio. Un principio es el respeto que cada uno debe tener por los hechos naturales, reales o sociales. La nacionalidad, como la individualidad, es uno de esos hechos; y por ello debemos respetarla. [...] Por eso me siento siempre y sinceramente el patriota de todas las patrias oprimidas.
Si dios existiera no habría para él más que un sólo medio de servir a la libertad humana: dejar de existir.
Mijaíl Bakunin (1814 - 1876), anarquista ruso